La principal preocupación relacionada con el conducir drogado es que
el conducir bajo la influencia de cualquier droga que actúa sobre el
cerebro puede deteriorar la destreza motora, la capacidad de reaccionar a
tiempo y el juicio. El conducir drogado se considera una preocupación
del área de la salud pública porque no sólo pone en riesgo al conductor,
sino también a sus pasajeros y a las otras personas en la carretera.
A pesar de conocerse los efectos potencialmente mortales de una droga
sobre la habilidad para conducir y de que existen otras inquietudes
reconocidas por algunos funcionarios de salud pública, funcionarios
políticos y grupos constituyentes, las normas de tránsito de conducir
bajo la influencia de las drogas se han quedado atrás en comparación con
la legislación relacionada con conducir en estado de embriaguez.
Esto
se debe en parte a las limitaciones en la tecnología actual para
determinar los niveles de consumo de las drogas y el consiguiente
deterioro en la habilidad para conducir. En el caso de las bebidas
alcohólicas, es relativamente simple detectar la concentración del
alcohol en la sangre (BAC, por sus siglas en inglés). Además, se ha
logrado demostrar que las concentraciones de alcohol en la sangre
superiores al 0.02 por ciento causan un deterioro en la habilidad para
conducir, por lo que se ha establecido la concentración del 0.02 por
ciento como el límite legal de alcohol en la sangre en los España. En el caso de las drogas ilícitas, no hay un límite acordado
para el cual se puede demostrar de manera fiable que hay un deterioro en
las habilidades para conducir. Por otra parte, puede ser difícil
determinar con exactitud la concentración de algunas drogas presente en
el organismo en el momento en que se hace la prueba al conductor, ya que
algunos medicamentos permanecen en el cuerpo por un periodo de días o
semanas después del consumo inicial.
¿Por qué es tan peligroso conducir bajo la influencia de las drogas?
Las drogas actúan sobre el cerebro y pueden alterar la percepción, la
cognición, la atención, el equilibrio, la coordinación, el tiempo de
reacción y otras facultades requeridas para conducir de manera segura.
Los efectos de cada droga específica difieren dependiendo de su
mecanismo de acción, la cantidad consumida, el historial del usuario y
otros factores.
La marihuana
El THC afecta las áreas del cerebro que controlan los movimientos del
cuerpo, el equilibrio, la coordinación, la memoria y el juicio, así
como las sensaciones. Debido a que estos efectos son multifacéticos, es
necesario realizar más investigaciones para comprender el impacto de la
marihuana en la habilidad de los conductores para reaccionar ante
situaciones complejas e impredecibles. Sin embargo, sí sabemos que:
- Un meta-análisis de aproximadamente 60 estudios experimentales en laboratorio, simuladores de manejo y en la carretera, encontró que el grado de deterioro en las habilidades conductuales y cognitivas relacionadas con el rendimiento del conductor está directamente relacionado con la concentración de THC en la sangre.
- Los hallazgos de estudios de la conducción de un vehículo, tanto reales como simulados, indican que la marihuana puede impactar negativamente la atención, la percepción del tiempo y de la velocidad, así como la capacidad del conductor de integrar la información obtenida de experiencias pasadas.
- Un estudio de más de 3,000 conductores heridos de muerte en Australia demostró que cuando se encontraba marihuana en su sangre, era mucho más probable que éste tuviera la culpa del accidente. Además, mientras mayor era la concentración del THC, mayor era la probabilidad de que el conductor fuera culpable.
- Las investigaciones muestran que el deterioro en la capacidad para conducir aumenta significativamente cuando se combina la marihuana con el alcohol Los estudios han encontrado que muchos de los conductores que tienen resultados positivos en las pruebas para detectar el alcohol también tienen resultados positivos para el THC, lo que muestra que el conducir drogado y embriagado a menudo son comportamientos relacionados.
Otras drogas
Medicamentos de prescripción: muchos medicamentos (por ejemplo, las
benzodiacepinas y los analgésicos opiáceos) actúan sobre los sistemas
del cerebro que pueden deteriorar la habilidad para conducir. De hecho,
muchos medicamentos de prescripción vienen con una advertencia contra la
operación de maquinaria, incluyendo vehículos motorizados, por un
tiempo específico después de su uso. Cuando se toman medicamentos de
prescripción sin supervisión médica (es decir, cuando se abusa de
ellos), puede haber un deterioro en la capacidad de conducir así como
otras reacciones dañinas. En resumen, conducir bajo la influencia de las
drogas es una actividad peligrosa que nos pone a todos en riesgo.
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