Muchas personas que han estado a
punto de morir, ya sea por un accidente o por una grave enfermedad, suelen
cambiar radicalmente su forma de vida una vez restablecidas. Aseguran que
superar una situación cercana a la muerte equivale a nacer de nuevo y que no
merece la pena vivir una vida que no les satisface.
Lejos de parecer un tópico, a la
hora de hacer balance, una gran parte de la población mundial no está
satisfecha con la vida que ha desarrollado. Según podemos leer en el blog de Javier
Malonda, los motivos de esta insatisfacción, además, suelen ser casi siempre los
mismos.