Científicos descubrieron diferencias en el
cerebro que parecen explicar por qué algunas personas beben más que otras y
porqué algunas se vuelven adictas al alcohol.
El cerebro de los bebedores
excesivos es más receptivo a las endorfinas que producen placer.
Los investigadores de la Universidad
de California, San Francisco, descubrieron que el cerebro de la gente que bebe
en exceso parece ser particularmente receptivo a los compuestos que provocan la
sensación de placer y recompensa tras una bebida.
Aunque esto se sospechaba desde hace
décadas, es la primera vez que un estudio logra observarlo en el cerebro de
seres humanos.