La música cambia a las personas, y de forma literal: las habilidades de los músicos se corresponden con rasgos específicos en la actividad cerebral. Pero esto no es una sorpresa; los neurocientíficos saben de hace tiempo que cualquier tarea especializada deja su firma más o menos sutil en el cerebro. Más llamativo es un nuevo hallazgo norteamericano: las mismas áreas del cerebro implicadas en la percepción musical intervienen en el lenguaje y en tareas como la lectura.