jueves, 31 de enero de 2013

Última encuesta nacional de drogas


Una ley nacional igualará en 18 años la edad mínima para consumir alcohol en todas las autonomías y se estudia también prohibir los 'botellódromos
23/01/2013
En 2011 se redujo el consumo de todas las drogas a excepción de los hipnosedantes, que vienen creciendo desde 2005 y son consumidos sin prescripción ya por el 11,4 por ciento de la población. Así ha quedado reflejado en la última encuesta nacional de drogas que presentó el delegado del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Francisco Babín, que dijo que "no se puede afirmar pero tampoco descartar por completo que este descenso en el consumo de drogas se deba a la crisis económica".

El descenso es especialmente significativo en el caso del tabaco donde el 37,6 por ciento de la población declaró haber fumado en el último mes, el dato más bajo desde que se inició este tipo de encuestas bienales, en 1997, y dos puntos menos que hace dos años, cuando se situó en el 39,4.

Pese al buen dato global, preocupa la edad de inicio en el consumo diario de tabaco, que ha descendido a los 18,5 años frente a los 19,3 años que se registraron en la anterior encuesta.

miércoles, 30 de enero de 2013

Las drogodependencias ya no interesan



Los recortes amenazan unos programas que han demostrado su eficacia desde los ochenta

                                                                                     Publicado en el Pais 24/01/2013

Muchos representantes de sectores básicos del Estado de bienestar están tratando de explicar por qué es tan peligroso recortar los servicios sociales, la sanidad y la educación. Yo también lo voy a intentar aprovechando que el sistema de atención a las drogodependencias tiene que ver con los tres anteriores. Las drogodependencias son un problema social, de salud y su prevención es básicamente una tarea educativa. Quisiera hacerlo de manera sencilla, sin caer en el melodrama, ni en la guerra de cifras.

jueves, 24 de mayo de 2012

Tratamiento cannabis




¿Cómo afecta la marihuana al cerebro?

En los últimos tiempos hemos aprendido mucho sobre cómo el THC actúa en el cerebro para producir sus diversos efectos. Cuando se fuma la marihuana, el THC pasa rápidamente de los pulmones al torrente sanguíneo, que lo transporta al cerebro y a otros órganos del cuerpo.
El THC actúa sobre sitios específicos en el cerebro llamados receptores de canabinoides, disparando una serie de reacciones celulares que finalmente terminan en el “high” o euforia que algunos consumidores sienten cuando fuman marihuana. Algunas áreas cerebrales tienen muchos receptores de canabinoides; otras tienen pocos o ninguno. La mayor densidad de receptores de canabinoides se encuentra en las partes del cerebro que influyen en el placer, la memoria, el pensamiento, la concentración, las percepciones sensoriales y del tiempo, y el movimiento coordinado.
No es de sorprenderse que la intoxicación por marihuana pueda causar dificultad para pensar y solucionar problemas, distorsión en las percepciones y problemas con la memoria y el aprendizaje. Las investigaciones muestran que el impacto adverso de la marihuana sobre la memoria y el aprendizaje puede durar días o semanas después de que los efectos agudos de la droga se han desvanecido. Como resultado, cuando una persona consume marihuana a diario es posible que esté funcionando a un nivel intelectual reducido todo el tiempo.
Los hallazgos de las investigaciones sobre el uso a largo plazo de la marihuana indican que hay algunos cambios en el cerebro similares a aquellos que se ven después del uso a largo plazo de otras de las principales drogas de abuso. Por ejemplo, la abstinencia de los canabinoides en animales que han sido expuestos habitualmente a esta sustancia, lleva a un aumento en la activación del sistema de respuesta al estrés y a cambios en la actividad de las células nerviosas que contienen dopamina.Las neuronas dopaminérgicas, es decir, las que utilizan la dopamina para comunicarse entre sí, están involucradas en la regulación de la motivación y la recompensa, y están directa o indirectamente afectadas por todas las drogas de abuso.
Potencial adictivo
El consumo a largo plazo de la marihuana puede llevar a la adicción, es decir, a la búsqueda y uso compulsivo de la droga a pesar de conocerse sus efectos dañinos sobre el funcionamiento social en el contexto familiar, escolar, laboral y recreativo. Las personas que han consumido marihuana por largo tiempo reportan irritabilidad, dificultad para dormir, disminución en el apetito, ansiedad y deseos por la droga, todo lo cual dificulta el dejar de usar la misma. Estos síntomas del síndrome de abstinencia comienzan aproximadamente al día siguiente de empezar la abstinencia, llegan a su punto máximo a los dos o tres días, y se atenúan una o dos semanas después de haber consumido la droga por última vez.

¿Cómo se abusa de la marihuana?
La marihuana generalmente se fuma en forma de cigarrillo (llamado “porro”, “canuto” o “churro” en español o “joint” en inglés) o en una pipa. Además se fuma en “blunts”, que son puros o cigarros a los que se les saca el tabaco y se rellenan con marihuana. Ya que el “blunt” mantiene la hoja de tabaco usada para envolver el cigarro, este método de administración combina los principios activos de la marihuana con los de la nicotina y otras sustancias químicas dañinas. También, la marihuana se puede mezclar con comida o ingerirla como infusión. Su forma más concentrada y resinosa se llama hachís y cuando está en forma de líquido negro pegajoso se conoce como aceite de hachís.* El humo de la marihuana tiene un olor pungente característico, que es usualmente agridulce.
La marihuana y la salud mental
Varios estudios han demostrado que existe una asociación entre el consumo crónico de marihuana y una mayor incidencia de ansiedad, depresión, ideas suicidas y esquizofrenia. Algunos de estos estudios han demostrado que la edad del primer consumo es un factor importante, y que el uso temprano de la droga constituye un marcador de vulnerabilidad para problemas más adelante. Sin embargo, en este momento no está claro si el consumo de marihuana causa los problemas mentales, los empeora o si se utiliza la droga en un intento de automedicarse los síntomas preexistentes. El consumo crónico o habitual de marihuana, especialmente en una persona muy joven, también puede ser un marcador de riesgo para las enfermedades mentales, incluyendo la adicción, que provienen de vulnerabilidades genéticas o ambientales, tal como la exposición temprana al estrés o a la violencia. Actualmente, la evidencia más fuerte establece un vínculo entre el consumo de marihuana y la esquizofrenia y otros trastornos relacionados. Las dosis altas de marihuana pueden producir una reacción psicótica aguda. Además, el consumo de esta droga podría provocar la aparición de esquizofrenia o una recaída en aquellas personas vulnerables a este trastorno.

Tratamiento Alcohol


ALCOHOL
El tratamiento eficaz está disponible para ayudarle en este difícil momento. El alcohol , provoca un síndrome de abstinencia muy intenso.
Desde nuestro enfoque profesional la adicción alcohólica requiere una atención cuidadosa impartida por personal cualificado, dado que el síndrome de abstinencia precisa un cuidado de técnicos especializados y un tratamiento de alcoholismo. Nuestro tratamiento especializado, es residencial. Algunas personas necesitan programas más intensivos y  los medicamentos adecuados para tratar el alcoholismo.. .
En Fundación Girasol nuestro equipo terapéutico evalúa las características individuales de cada uno de nuestros pacientes, estableciendo diferentes tratamientos en cada caso y circunstancias.
El síndrome de abstinencia alcohólico debe ser supervisado indefectiblemente por especialistas adecuados y preparados para ello. En Fundación Girasol contamos con el entorno mas adecuado para ese tipo de proceso, y el equipo especializado.

Tratamiento Heroína


Nuestro tratamiento consisten en un trabajo conductual que se ha demostrado eficaz para la adicción a la heroína, generalmente en combinación con medicamentos. Estos tratamientos se realizan en ambiente residencial. También utilizamos la terapia cognitiva-conductual, diseñada para ayudar a modificar las expectativas y el comportamiento del paciente relacionados con el abuso de drogas, así como para aumentar su habilidad para hacerle frente a varios factores causantes de estrés en la vida.

Tratamiento cocaína


Las intervenciones conductuales, en particular la terapia cognitiva-conductual, han demostrado ser eficaces para disminuir el consumo de la droga y prevenir la recaída. Para obtener resultados óptimos, el tratamiento debe estar ajustado a las necesidades particulares del paciente; esto generalmente involucra una combinación de tratamiento farmacológico, apoyo social y otros servicios.
Los investigadores están tratando de desarrollar medicamentos que ayuden a aliviar el fuerte deseo por la droga relacionado con la adicción a la cocaína, así como medicamentos que contrarresten el estrés y otros factores que desencadenen las recaídas en el consumo de la cocaína. Actualmente se está investigando la inocuidad y eficacia de varios compuestos, incluso una vacuna que podría secuestrar la cocaína en el torrente sanguíneo y prevenir que llegue al cerebro. La investigación actual sugiere que aunque los medicamentos son eficaces para tratar la adicción, el método más eficaz para reducir el consumo de la droga a largo plazo es la combinación de los medicamentos con un programa integral de terapia conductual.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Correr regularmente prolonga la vida


Correr con regularidad, incluso por períodos cortos de 20 minutos dos o tres veces a la semana, puede incrementar "drásticamente" la expectativa de vida, revela una investigación en Dinamarca.

Los que corren a paso lento o moderado viven más que los que se ejercitan a nivel muy intenso.
Los científicos del Hospital Universitario de Bispebjerg, en Copenhague, siguieron a unos 2.000 corredores daneses durante más de 40 años.
Compararon su longevidad con la de personas que no llevaban a cabo este tipo de ejercicio.
Encontraron que los hombres que solían correr entre 60 minutos y 2,5 horas a la semana, divididos en dos o tres períodos, vivieron en promedio 6,2 años más que los no corredores.